México mejoró su posición en el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa de Kearney 2026, al pasar del lugar 25 al 19 a nivel mundial. El avance coloca al país entre las economías con mayor capacidad para atraer capital extranjero, en un entorno marcado por la relocalización de cadenas de suministro y la búsqueda de mayor resiliencia regional.
El resultado representa una recuperación sostenida para la economía mexicana, luego de ubicarse en la posición 21 en 2024 y de haber quedado fuera de la clasificación durante cinco años previos. Además, México destacó como uno de los países con mayor ascenso en el ranking de este año.
México mejora su posición en el índice global de IED de Kearney
El Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa de Kearney mide el atractivo de las economías para recibir capitales foráneos con base en una encuesta aplicada a más de 500 altos ejecutivos y líderes empresariales de corporaciones globales. En la edición 2026, México subió seis posiciones y alcanzó el lugar 19.
Este avance también lo colocó como el quinto mejor país emergente dentro de la clasificación global. El resultado cobra relevancia en un contexto internacional donde los mercados desarrollados siguen dominando la mayor parte del ranking, aunque los emergentes han ganado terreno.
Nearshoring y cadenas regionales fortalecen la posición de México
Uno de los factores que fortalecen el atractivo de México es su integración con Norteamérica. De acuerdo con el análisis presentado, la relocalización de cadenas de suministro y la necesidad de mayor resiliencia regional han reforzado el papel del país como plataforma estratégica para la inversión.
Además, el fenómeno del nearshoring y del reshoring sigue favoreciendo a la economía mexicana, incluso en un escenario internacional incierto. Esta tendencia ha permitido que México conserve ventajas frente a choques externos y mantenga su atractivo en sectores productivos clave.
Infraestructura y certeza jurídica siguen como retos para atraer capital
Pese al avance en el ranking, especialistas señalaron que persisten varios retos para consolidar esta posición. Entre ellos aparecen la necesidad de mejorar la infraestructura, especialmente en rubros como movilidad de mercancías, agua y energía.
A esto se suma la demanda de mayor certeza jurídica y protección de derechos de propiedad para los inversionistas. También se advirtió que la colaboración público-privada y la integración regional, incluida la revisión del T-MEC, serán factores determinantes para definir las inversiones de largo plazo.
Inversionistas mantienen optimismo, pero observan riesgos globales
A nivel internacional, el índice de Kearney mostró un panorama de optimismo entre los inversionistas. El 88 por ciento de los encuestados afirmó que planea aumentar su inversión extranjera directa en los próximos tres años, una cifra superior a la del año pasado.
Sin embargo, también identificaron riesgos que podrían influir en las decisiones de inversión en el corto plazo. Entre ellos destacan el aumento de tensiones geopolíticas, el alza en los precios de los commodities y la inestabilidad política en mercados desarrollados. En este escenario, México aparece como una economía con potencial, pero que aún debe fortalecer condiciones internas para convertir el interés en inversiones concretas.